Blue Flower

Agradecimientos
 
Quiero agradecer los correos que me han sido enviados para que revise mi decisión. Entiendo las razones de quienes consideran importante el sostén para los futuros compromisos de nuestra selección. Pero deben saber que nadie como el que aquí suscribe ama a nuestro futbol y a la camiseta que lo representa.

 

Sucede que mi paso al costado como hincha de la selección nacional deriva de una reflexión largamente meditada. Se equivocan quienes suponen que mi renuncia se presenta en vistas de los resultados obtenidos. De haber salido campeones, la decisión estaba tomada.

 

Existe un desgaste natural en quien sigue eliminatorias por más de dos años y se ve expelido por un penal. Es un sistema no sólo absurdo sino inhumano. Más allá de la estrategia económica que exige campeonatos de treinta y dos equipos que difunden el futbol a los más alejados rincones del planeta, el sistema no corona al mejor sino al más afortunado.

 

Debo confesar que no he tomado los recaudos necesarios en mis vaticinios sobre este mundial de futbol. Sin embargo, los mecanismos de las profecías tienen cierta complejidad. Mi visión sobre una final entre Inglaterra y Argentina, fue un acto de videncia de quien puede anticipar la ancha avenida que transitan los destinos. El orden cósmico y su devenir permite al que Ve recorrer sus principales fuerzas activas, pero hay que tomar en cuenta que ninguna palabra oracular es minuciosa. Las líneas de la vida que se le presentan al vidente no son “ostentosas”, en el sentido que le da Heidegger en su curso sobre Schelling : patente presencia.

 

Séneca dijo: hay destino, existe la fortuna, filosofemos. Es así que las visiones no pueden presumir contingencias inesperadas como la parálisis de una pierna del Pato Abbodanzieri ni un pisotón de Rooney sobre la humanidad inferior de un lusitano. Que las peripecias menores tuercen un destino, basta leer a Sófocles y Conrad.

 

Las cosas sucedieron así como podían haber sucedido de otra manera.

 

Reitero la decisión de concentrar mi aliento de hincha al Fortín de Villa Luro que tiene cotejos de relieve por la Copa Libertadores. Mi amor por el futbol sigue incólume. Los dejo en manos del mejor comentarista de nuestro medio, Quintín, el Henry Thoreau de la crítica deportiva. 
 

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