Blue Flower



Comienzan los cuartos de final y tengo miedo. Mucho miedo. Pero no de una sola cosa. Tengo miedo de perder y tengo miedo de que termine el mundial. Imagino a Quintín el 10 de julio, Cuando ya no haya más diario del mundial después de haber completado unas cincuenta notas. La tremenda sensación de vacío y los días ausentes de futbol. Nada por aquí y nada por allí. Si salimos campeones, bueno, al menos unos días de regusto se podrán paladear, pero si rajamos antes, es decir si el mundial se termina antes, y agonizamos frente a la tele viendo camisetas amarrillas, blancas o azules, portadas por soberbios agentes de la desgracia, entonces es la doble muerte de la que habla Lacan, dos veces caput, uno en la sepultura y otra en el infierno. 

¿Qué hará Quintín ya que el campeonato local no le importa nada? ¿Qué haré yo sin angustia localizable? ¿ Cuánto cuesta un envío por micro de un metegol a San Clemente? Una mano agarrada a la manija que mueve la palanca de los de River, la otra con la de Boca, y así con la pelotita de plástico se inicia el campeonato de la costa con Quintín de referí y de relator a la manera de Victor Hugo. Y lo cuenta todo el año con otras doscientas notas. Ya no sé qué proponer, el mundial me vuelve loco. 

El otro día ya que estamos en tema, escucho a Victor Hugo musitando en francés con un periodista de la Côte D’ Ivoire. El afro no podía creer que estaba escuchando un Victor Hugo sudaca en francés. Faltaba que Apo se hiciera el Isidoro Ducasse y el pobre marfileño sucumbía en el acto. 

Ayer salí con la corneta de plástico a la calle. Un tal Marcelo Menéndez, lector de TP, me envía un mail diciendo que me vió en Lezica y Canning rumbeando con el instrumento. Y sí, es cierto, caminé treinta cuadras de ida y otras de vuelta a la casa de Christian Ferrer a ver el partido entre fumandores. Parecía una casa de opio. En aquella jugada de Tévez me tiré al piso con la corneta en la mano. Las de ida las hice porque no me aguantaba, las de vuelta porque no podía más. ¿Creen que exagero? ¿ A ustedes no les pasa lo mismo? No volvamos al tema de “qué lindo que es el futbol” porque saco la carabina. Esto es un desastre, volvemos de África esquivando lanzasos, nos sacamos de encima a los tenebrosos de Serbia, zafamos de la banda de la Zorrigueta, y ahora los chamacos quieren lola. La van a tener, la superlola, tomarán toda la vida tequila con pepino, los mariachis cantarán pepinito mío y se iran verdes de la cancha, y no por la camiseta. 

Brasil, Alemania e Italia, bien, olvídense. Ghana gana, los brazucas a casa. Los germanos también ganan, y le llenamos la cara de chucrut en hora y media, y a los tanos los esperamos al final con Elizondo de árbitro, ya está hablado.