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Palas Atenea - Diosa de la sabiduría

 
 







 

BREVE HISTORIA DE LA FILOSOFÍA

 

Breve historia de la filosofía 1

La lectura del libro de Heidegger, Schelling, me ha hecho pensar sobre los puntos salientes de la historia de la filosofía. La lucidez de Heidegger, el hecho de que tenga una “idea” del diagrama del recorrido filosófico occidental, le permite detenerse y ordenar esa dispersión en la que caben centenares de nombres y miles de obras. En el libro mencionado, este ordenamiento sigue las variaciones que ha tenido la figura conceptual definida como “sistema” en la historia de la filosofía, desde los griegos hasta el idealismo alemán.

Recomiendo a los aficionados a la filosofía la lectura de este maravilloso libro.

Inicio en este post una serie de recuerdos de mis lecturas filosóficas. Es una historia por supuesto incompleta. Habrá algunos nombres, serán aquellos que han resultado importantes en mi “vida filosófica”. Resaltaré ciertos aspectos y sugeriré lecturas. No hay alardes de erudición ya que no dispongo de todos los datos ni colecciono bibliografía. Pensaré con la información que he acumulado en mis años de estudio. Habrá toques impresionistas y selecciones personales.
Comenzaré por el principio. La filosofía nace en Grecia. No todo es filosofía. En Extremo Oriente o en la India se han producido sabidurías. Filo-sofía no es sabiduría, sino búsqueda, pregunta e interpelación, del saber.

La filosofía no existe sin ser una reflexión sobre la palabra. Para que el lenguaje sea objeto de conocimiento debió producirse una revolución política. Sólo en una sociedad como la ateniense pudo haberse producido el acontecimiento filosofía.

Así como el monoteísmo es hijo del desierto, la filosofía nace en la Polis. La sociedad griega tuvo a partir del siglo V a. C. una transformación radical. El centro del poder pasa del interior a la costa. La vieja oligarquía terrateniente decae tanto en recursos económicos como militares. Innovaciones tecnológicas en la navegación permiten a los atenienses surcar mares y establecer depósitos de mercaderías en otras tierras. Los viajes y las migraciones traen novedades y despiertan la curiosidad por otras culturas y gentes. Una vez más la actividad comercial y la cultural refuerzan sus energías.

Cae el sistema de poder palatino. La jerarquía política regida por el monarca y el sacerdote, cede su cetro. La justicia, la predicción, el mando militar ya no están en las mismas manos.

Son importantes los “pares”. Ya en los rituales guerreros luego de las batallas, los compañeros en la lucha llevan a cabo ceremoniales de hermandad. Se reúnen en círculo y depositan los trofeos de la victoria en el centro, a la vista de todos. Aquel que quiera decir algo relativo a lo acontecido se dirige al mismo centro y narra su historia. Todos están a la misma distancia del emisor y la palabra circula. Es una nueva geometría política a la que se añade la falange militar. No es la figura del héroe solitario y glorioso el protagonista de las epopeyas sino el cuerpo de soldados ordenados en fila unidos por una misma voluntad.

Se traduce “polis” por ciudad. Nada tiene que ver con nuestra imagen de la misma. Polis no es urbe sino comunidad que vive en un mismo territorio. Los edificios con función de autoridad se concentran en un mismo lugar: la Acrópolis. Una reforma demográfica, la de Clístenes, terminó con el agrupamiento de los habitantes en clanes y tribus ligados por lazos de sangre y descendencia de un mismo ancestro.

La distribución será por zonas organizadas en “demos”, municipios. Cada uno de ellos nombrará representantes en una asamblea ciudadana. El ciudadano es el hijo de la polis. Su identidad está dada por las leyes de la misma.

La riqueza creada permite la aparición de una nueva clase social formada por navegantes, mercaderes y artesanos. Los nuevos ricos no disponen de cultura, no han tenido la formación oral de la gran poesía ni la sabiduría de los antiguos grandes hombres. Son vulgares y ricos.

El habla es el principal canal que une a la sociedad. En una comunidad que resuelve sus conflictos en estado de asamblea, en que la vida mercantil exige permanentes acuerdos sobre precios, condiciones que apelan a un jurado y árbitros decisorios, saber expresarse para proteger los intereses propios, y litigar cuando las circunstancias así lo requieren, es fundamental.

Poder hablar con eficacia es un arte que requerirá de una disciplina y de maestros. Peritos en la palabra, prestigiosos embajadores del conocimiento llegarán a la rica Atenas desde el sur de Italia y de las islas griegas. Discípulos de Parménides, del legendario Pitágoras, de Heráclito, convergerán para enseñar a los nuevos agentes de la sociedad el uso de la técnica vocal y la habilidad en el ejercicio de la construcción del discurso.

La ciencia del Logos nace.


Breve historia de la filosofía 2

¡Qué es esto?!! es la pregunta filosófica que los antiguos griegos nos han entregado. Tiene un signo de pregunta y dos de admiración. No es una pregunta cansina que espera alguna indicación. Las hermosas fábulas nos hablan del sabio que mira la bóveda celeste y queda pasmado por el asombro de que aquello sea. “Esto” es todo lo que hay. Contemplamos una dispersión que a pesar de su inabarcable distribución no parece azarosa. Los elementos se mueven con regularidad y vuelven al mismo sitio. Debe haber una razón, una fuerza, un poder, que determine ese rumbo misterioso. No son dioses tal superhombres los que ordenan el tránsito celestial. Los asuntos de la religión tienen otra función. Valen para la memoria, para recordar viejas gestas, honrar a los antepasados, entretener unos días al año, domar la excesiva curiosidad de quienes no están listos para mayores emprendimientos.

Los hombres se habitúan a la abstracción. La moneda y el alfabeto de veintidós caracteres imponen una creatividad veloz y una imaginación no figurativa. Debe haber un elemento “común” que atraiga las cosas a sus correspondientes repeticiones, un cimento ubicuo que reúna aquello que jamás se dispara.

En los ciclos se reúne el todo. Porque hay un todo, un ensamble. ¿Qué es esto que puede decirse “esto”? Un orden interno, un fuego interior y central, una acuosidad o una sequedad, alguna materia mínima, una vibración invisible, una verdad que haga que el esto sea. Porque “es”.

El Ser es la cópula que hace el Uno. El todo es porque se une. Lo que se modifica lo hace en el Uno. Hay un orden, se dice en griego: cosmos. No sólo muestra que las cosas están en su lugar sino en su “justo” lugar. El conjunto de lo que hay está ajustado. Sólo entre los hombres las cosas no están en su justo lugar. Diatribas y conflictos provocan la desunión que parece la norma. No han encontrado los sabios, ni los adivinos o sacerdotes, el conocimiento que pueda restituir entre los hombres la justeza y la justicia del cosmos.

La verdad es Una y es lo que sostiene lo real. Entrar en el secreto obliga a trasmitirlo para que los hombres se apropien del mismo y lo hagan público. Lo político debe ser diagramado como el cosmos. Para que esto sea posible nuestras palabras deben seguir el mismo orden que los elementos. No salirse del cauce natural. La physis es todo aquello que es y sigue siendo. Physis es naturaleza. Un lenguaje esencial es necesario no sólo para que haya paz sino para vivir en la verdad. El “qué” es el hueso y el núcleo de lo que aparece y se transforma. Ese qué no se modifica, es siempre el mismo y transita entre y a través de lo perecedero. Hallar lo permanente es fundamentar un orden.

 


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